Una comida al aire libre, una tarde de piscina o unos días de vacaciones pueden cambiar de rumbo cuando aparecen molestias digestivas, dolor de oído o síntomas de deshidratación. Durante el verano, cuidar la alimentación, protegerse del sol y reconocer las señales de alerta ayuda a disfrutar con mayor tranquilidad.
Las enfermedades de verano en Chile no se limitan a las infecciones. También incluyen problemas asociados al calor y a la exposición solar. Por eso, conviene conocer qué situaciones pueden afectar a tu familia y cuándo es necesario buscar atención médica.
Problemas digestivos: cuidado con lo que comes y cómo lo conservas
Las altas temperaturas favorecen la multiplicación de microorganismos en alimentos que no se conservan adecuadamente. Una preparación que permanece sin refrigeración durante un paseo o una comida manipulada con poca higiene puede provocar una enfermedad transmitida por alimentos.
Entre las molestias que pueden aparecer se encuentran diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómitos y, en algunos casos, fiebre. Aunque estos síntomas pueden tener distintas causas, requieren especial atención en niños pequeños y personas mayores por el riesgo de deshidratación.
Para reducir el riesgo:
- Lávate las manos antes de cocinar y comer, y después de ir al baño.
- Mantén refrigerados los alimentos que lo necesitan, también durante los traslados.
- Separa los alimentos crudos de los cocidos.
- Cocina completamente carnes, pescados y mariscos.
- Utiliza agua potable y compra en establecimientos autorizados.
Estos cuidados son especialmente importantes cuando llevas comida a la playa, organizas un picnic o preparas alimentos para varias personas.
Deshidratación: no siempre comienza con una sed intensa
La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde más líquido del que recibe. Puede aparecer por sudoración abundante, pero también por fiebre, diarrea o vómitos.
La boca seca, la orina oscura o escasa, el cansancio y los mareos son señales que conviene observar. En bebés, mojar menos pañales de lo habitual o llorar sin lágrimas también puede indicar falta de líquidos.
Ofrece agua regularmente y presta atención a niños y personas mayores, que pueden necesitar ayuda para mantener una hidratación adecuada. Si tienes una indicación médica de restringir líquidos, consulta cómo adaptarla durante los días calurosos.
Cuando hay diarrea o vómitos, las soluciones de rehidratación oral pueden ayudar a reponer agua y sales. Si la persona no consigue retener líquidos, presenta confusión o casi no orina, necesita atención médica urgente.
Agotamiento por calor y golpe de calor: aprende a distinguirlos
Permanecer en ambientes muy calurosos o realizar actividad física intensa bajo el sol puede provocar debilidad, dolor de cabeza, sudoración abundante, náuseas y mareos.
Ante estas molestias, suspende la actividad, busca un lugar fresco y ayuda a enfriar el cuerpo. Si la persona está completamente despierta y puede tragar, puede beber agua en pequeños sorbos.
La confusión, las convulsiones o la pérdida de conocimiento tras una exposición al calor pueden indicar un golpe de calor: es una emergencia. Solicita ayuda inmediata e inicia el enfriamiento con agua fresca y ventilación. No des líquidos por boca a una persona con alteración de conciencia.
Para prevenir estos cuadros, evita el esfuerzo físico en las horas de mayor calor, usa ropa ligera y nunca dejes a niños o personas dependientes dentro de un vehículo estacionado.
Quemaduras solares: la protección va más allá del bloqueador
La exposición a la radiación ultravioleta puede causar enrojecimiento, dolor y, en casos más intensos, ampollas. Una quemadura solar puede hacerse evidente varias horas después de haber estado al aire libre.
Utiliza protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior, reaplícalo cada dos horas y después de nadar o sudar, siguiendo las instrucciones del producto. Complementa su uso con sombra, sombrero y ropa que cubra la piel.
Si ya existe una quemadura, evita una nueva exposición y refresca la zona con agua fresca o compresas húmedas. No revientes las ampollas. Busca evaluación si las lesiones son extensas o se acompañan de fiebre, dolor intenso o signos de deshidratación.
Dolor de oído después de la piscina
El agua que queda atrapada en el conducto auditivo puede favorecer una otitis externa, conocida como “oído de nadador”. Puede provocar picazón, secreción y dolor, especialmente al mover la oreja o presionar cerca de la entrada del oído.
Después del baño, seca suavemente la parte externa e inclina la cabeza para facilitar la salida del agua. Evita introducir cotonitos u otros objetos.
Si aparece dolor o secreción, solicita una evaluación antes de utilizar gotas: el tratamiento depende de lo que encuentre el profesional al revisar el oído.
Atención médica sin salir de casa
Cuando aparecen molestias que requieren evaluación y la persona se encuentra estable, una consulta domiciliaria puede facilitar el acceso a atención.
En MedPlus Salud contamos con médico a domicilio en Santiago para evaluar cuadros como gastroenteritis, síndrome febril y dolor de oído. El profesional puede indicar el tratamiento apropiado y determinar si se necesitan exámenes o una derivación.
Consulta nuestra cobertura y disponibilidad para coordinar una atención. Ante señales de gravedad, como dificultad para respirar, pérdida de conocimiento o sospecha de golpe de calor, busca atención de urgencia de inmediato.
